Urge Actuar Contra las Brechas en la Educación
Una educación de calidad es un derecho humano y una herramienta esencial para alcanzar la justicia social y la equidad. - Kofi Annan
Por-
Victor Eduardo Peñafiel Briones
La educación es un derecho básico que debería estar al alcance de cada una de las persona. Pero por las diferencias de nivel socioeconómico, sexo y origen étnico siguen perjudicando a muchísimos Estudiantes en nuestra sociedad. En este artículo, examinaremos cómo estas diferencias no solo restringen el acceso a una buena formación, sino que, además, influyen negativamente en la valoración personal y la identidad de los jóvenes.
Desigualdades Socioconómicos.
Las disparidades en la acumulación de capital suponen un elevado problema del sistema escolar. Los alumnos procedentes de familias con escasos recursos económicos tienen mayores problemas para culminar la instrucción básica y media. Esto se traduce en una reducción de las opciones laborales para luego convertidos en jóvenes y adultos, y por ende, para el desarrollo de su autoestima y su autoconfianza.
Identidad de género
La identidad de género tiene todavía un peso considerable en el acceso a la educación, considerando que en ocasiones las chicas y las mujeres adultas sufren estereotipos fuertemente instaurados como para que baje su interés por el aprendizaje. En muchas ocasiones, los roles sociales hacen que se ponga más por encima su identidad doméstica que la identidad en el hecho de ser aprendices, lo que redunda en una tasa de absentismo escolar en las chicas.
Origen Étnico
Las diferencias por razón de la etnicidad son básicos con respecto a la educación. Los alumnos de pueblos originarios y de raíces africanas se encuentran con múltiples problemas, como por ejemplo la escasa consideración de su cultura e idioma en las escuelas. Esto puede brindar a sentimientos de exclusión y desánimo y, como consecuencia, en un menor nivel de inclusión de la educación.
Resulta crucial que pensemos detenidamente en estos desafíos y que impulsemos alternativas factibles. La formación ha de ser una herramienta que potencie a las personas, no un simple eco de las diferencias sociales que ya existen. Invitamos a que tomemos conciencia como sociedad para colaborar en la creación de un sistema educativo más equitativo e integrador para cada individuo, al margen de su nivel económico, sexo o procedencia.

Un texto directo que llama a reconocer que la equidad educativa solo será posible si enfrentamos de raíz las desigualdades socioeconómicas, de género y étnicas que siguen marcando el sistema escolar. Una propuesta que nos recuerda que transformar la educación es también transformar la sociedad. Lcda. Karina Fuentes
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